Fugas de poder en el Gobierno, un síntoma de debilitamiento

El discurso que utilizaba este gobierno desde un inicio era, un cambio estructural en todas las áreas más relevantes y trascendentales del sistema. Aplicar reformas que a largo plazo cambiaría definitivamente nuestra calidad de vida. Algunos líderes de la Nueva Mayoría llamaron la “retroexcavadora”, que terminaría por derrocar las estructuras antiguas y conservadoras que lleva la Constitución de Chile.

Pero todos los problemas suscitados durante el periodo de gobierno ha cambiado en 360º la visión de la mandataria, ha cambiado el foco de discusión y ha presentado un derrame de poder que se le está yendo de entre los dedos. La presidenta ha perdido un respaldo muy grande que tenía con sus electores, por la pérdida de confianza, y no solo eso, el empresariado –en su mayoría- no compatibilizan con Bachelet.

Las consecuencias han sido que ya se está retrocediendo nuevamente, por el miedo de cometer un error grave. Antes la agenda política le daba prioridades a reformas sociales de gran peso. Actualmente se está volviendo al hermetismo, y a estancar las reformas estructurales, mejorando sus relaciones con el empresariado y otros actores importantes, como la iglesia católica.

Se nota un debilitamiento y desgaste del gobierno, no sabe qué rumbo tomar, avanza y retrocede a la vez, disminuye abruptamente el apoyo de la ciudadanía, por lo que no está respaldando sus políticas, por tanto perdió su capital político. Ya no tiene liderazgo y la Nueva Mayoría muestra señales de un quiebre interno, porque partidos como el PPD no quiere apoyar las nuevas medidas tomadas por el ejecutivo, ya que no les representa la visión que tiene el partido.